Navidad Nacimiento del Niño Jesus

LOS VALORES DE LA NAVIDAD

Prof. Domingo Diez Melgosa

No podemos negar que las fiestas navideñas están rodeadas de un ambiente que, a primera vista, puede parecernos vacío de valores y lejano al auténtico sentido navideño. Las luces, adornos, regalos, tarjetas de felicitación, etc., hacen referencia a superficialidad. Pero tampoco podemos negar que en estas entrañables fiestas se resaltan y viven diversos valores que es importante resaltar para que sean vividos con mayor intensidad.

En la Navidad celebramos la VIDA. Revivimos el nacimiento de un NIÑO, Jesús. En una sociedad donde la muerte está presente diariamente en todas sus formas y manifestaciones (accidentes, asesinatos, atentados, guerras, etc.), es positivo que celebremos la vida como el primer valor de la persona humana. Tomemos conciencia del valor de la vida y seamos defensores acérrimos de la misma.

La Navidad es ESPERANZA. El nacimiento de un niño (a) es motivo de esperanza para sus padres. Ellos siempre esperan, por más sencillos y pobres que sean, que su hijo será un ciudadano útil e importante. Esperan que el hijo supere a los padres en todo sentido. Para los cristianos Jesús es el Mesías prometido, el Salvador, la esperanza de la humanidad. En estos tiempos de crisis, de dificultades que no parecen tener fin, necesitamos todos de una buena dosis de esperanza propia de la navidad.

La Navidad es ALEGRÍA. El nacimiento de un niño es siempre motivo de alegría para la familia, aún en situaciones difíciles. María y José sintieron alegría por el nacimiento de Jesús, a pesar de las dificultades y circunstancias de que estuvo rodeado. Esa alegría está siempre presente en estas fiestas. Por unos días nos olvidamos de nuestros problemas y exteriorizamos y vivimos la alegría de diversas maneras.

La Navidad es SOLIDARIDAD. Vivimos en una sociedad que nos lleva a preocuparnos por nosotros mismos, a mirar por nuestro bienestar. Los problemas de los demás los miramos de lejos o pasamos de ellos. En este tiempo previo a la navidad nos sentimos más cercanos a los demás y a sus problemas. Es decir, tratamos de hacer algún gesto de solidaridad de diversas maneras: regalando ropa, juguetes, comida, chocolate, etc. para niños pobres. Queremos imitar el gesto de los pastores de las cercanías de Belén que, al enterarse del nacimiento de Jesús, comparten lo poco que tienen con esa familia de María y José. Son pobres, pero aún pueden dar algo de su pobreza a los que están más necesitados que ellos. Es todo un ejemplo para el hombre de hoy. Necesitamos aprender a compartir. Creemos que nada nos sobra y es cierto, pero siempre hay otros más necesitados que nosotros.
La Navidad resalta el valor de la FAMILIA. Toda familia busca celebrar la fiesta navideña unida. Se hacen cortos o largos viajes para ello. Cuando esto no puede ser se recurre al teléfono, al internet, a las tarjetas de felicitación, etc. Todo con la finalidad de sentir el calor familiar. Esto es sin duda un valor que hay que saber reforzar. La familia de Jesús se mantuvo unida a pesar de las dificultades. Las mismas dificultades les hicieron sentirse más unidos. Hay mucho que aprender de la familia de Jesús. ¡Ojalá que nunca perdamos ese sentido familiar de la Navidad!

La Navidad es la fiesta de los NIÑOS. Celebramos el nacimiento de un Niño: Jesús. Por ello en esta fiesta se agasaja de una manera especial a los niños. Chocolatadas, entrega de juguetes, fiestas infantiles, etc. se multiplican por doquier, principalmente con los niños más necesitados. En todo hogar hay niños y se les quiere y se les da los mejores regalos. Es un gesto que recuerda la visita de los Magos al Niño Jesús, al que adoran y hacen regalos o presentes. Decimos siempre que los niños son el futuro del país. Ellos son el presente pues si no los respetamos y queremos hoy no tendremos un futuro.

La Navidad es PAZ. Por unos días nos olvidamos de los conflictos y desavenencias que tenemos con los más cercanos a nosotros. En el hogar, en el trabajo, en la vecindad no faltan los roces, los desencuentros. Tratamos de olvidarlos con un sincero abrazo cuando nos decimos ¡Feliz Navidad! y lo rubricamos con un regalo que expresa el cariño o acercamiento a las personas que nos rodean.

Estoy seguro que cada ciudadano, sea creyente o no, da un sentido a la Navidad, rescata valores, los que un servidor ha enumerado o quizás otros. Lo que importa es comprender que, por encima de la superficialidad que rodea a la Navidad, hay unos valores, un sentido que debemos reforzar para hacer una sociedad mejor.

PREPARANDO LA NAVIDAD ''CORONA DE ADVIENTO''


Estamos a pocas semanas de la Navidad. Los comercios, como es su costumbre, ya iniciaron la llamada campaña navideña, con ofrecimiento de sus productos: belenes, adornos, juguetes, luces, panetones, árboles, artefactos, licores, etc. Esta costumbre mercantilista mueve, sin duda, mucho dinero y muchas personas. Basta darse una vuelta por las calles de la ciudad para constatarlo.

Pero también existen otras costumbres en nuestro pueblo que ayudan a preparar la Navidad en su verdadero sentido cristiano. Una muy extendida es la llamada CORONA DE ADVIENTO.

Es importante conocer el origen y significado de esta costumbre, cada día más arraigada, conocer el significado de cada uno de los elementos o símbolos que contiene: corona, velas, colores, ramas, cinta, etc. Sólo así tendrá sentido y significado.

La corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno en representación del dios sol, pidiéndole que regresara con su luz y calor. Los primeros misioneros aprovecharon esta costumbre para evangelizar a las personas. Partían de lo que ellos tenían y les enseñaban la fe católica.

La corona está formada por diversos símbolos:
La forma circular de la corona: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios, que es eterno, sin principio ni fin. También, representa nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe terminar.
Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.
Las cuatro velas: Simbolizan la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando, poco a poco, una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se han ido iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.
Son cuatro velas las que se ponen en la corona. Se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de Adviento, al hacer la oración en familia. Se acostumbra usar diferentes colores: una morada, una roja, una rosa y una blanca. Hay quienes acostumbran poner tres velas moradas y una rosa o blanca. Se prenden primero las moradas que nos recuerdan que es tiempo de penitencia, de conversión. La blanca o rosa significa la alegría de la llegada de Jesucristo.
Las manzanas rojas que adornan la corona: Representan el fruto del jardín del Edén con el que Adán y Eva trajeron el pecado al mundo. Pero, también trajeron también la promesa del más grande Salvador.
El listón rojo: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

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