Felíz día, Maestro Recoletano


¡FELIZ DÍA, MAESTRO RECOLETANO!

El día 6 de julio es una fecha cívica importante ya que en ella celebramos y resaltamos la labor invalorable del maestro peruano. Es un día en que rendimos homenaje a los formadores de la niñez y juventud de nuestra patria.

El Presidente Manuel Odría, el 4 de mayo de 1953, oficializó el 6 de julio como el DIA DEL MAESTRO en conmemoración de la fundación de la primera Escuela Normal de Varones por el Libertador don José de San Martín que tuvo lugar el 6 de julio de 1953.

Desde tiempos antiguos los amautas incas se encargaban de la enseñanza de los niños y jóvenes que tenían el privilegio de acceder a la educación.

Es justo reconocer y valorar la labor que miles de maestros desarrollan a lo largo y ancho de nuestra patria, muchas veces en condiciones de abandono de las autoridades gubernamentales que no ofrecen el apoyo para que la labor docente pueda garantizar la calidad necesaria.

No podemos dejar de resaltar el espíritu de superación de los maestros que, a pesar de sus bajos sueldos, se preocupan por capacitarse permanentemente en aras de brindar una buena formación a sus alumnos. Hay que valorar este esfuerzo de los maestros ya que para ello sacrifican recursos y tiempo que deberían dedicar a su familia. Su trabajo diario no termina cuando dejan el aula o la institución educativa. Su trabajo se prolonga en su casa al tener que preparar las jornadas pedagógicas del día siguiente.

Valoremos también la generosidad de estos amautas modernos que ven en los niños y jóvenes que ponen en sus manos la figura de sus hijos y como tales los tratan, preocupándose de ellos, de sus problemas, de sus angustias. Para ello dedican desinteresadamente tiempos que “roban” a sus hijos biológicos.

La sociedad y los padres de familia exigen que el docente cumpla, incluso, funciones que no son propiamente de su incumbencia, pero que las cumplen en la medida de sus posibilidades. Se les pide que sean psicólogos, médicos, bomberos, rescatistas, etc. y lo hacen procurando velar siempre por la integridad moral y física de los niños y jóvenes que los padres confían a su cuidado.

Hasta ese entonces se rendía homenaje a los sabios o amautas incas, y los maestros eran respetados por ser quienes se encargaban de enseñar a los niños y jóvenes los oficios cotidianos. El analfabetismo todavía era muy abundante en el territorio y los niveles educativos de la población andina eran sumamente bajos.

Este ejercicio de venerar a los maestros continúa siendo una práctica muy importante, pues siguen siendo el ejemplo permanente de la sacrificada y noble entrega a la educación, teniendo la importante misión de consolidar y transmitir los conocimientos que forjarán el desarrollo de los ciudadanos.

En nuestro país, como en distintas regiones del continente, suelen afrontar duras condiciones de trabajo, debido a factores climáticos o económicos con los que deben lidiar para entregarse por completo a su labor educadora.